Faltas del examen de conducir DGT - cuáles suspenden

Joven preocupada revisa un papel con números y casillas, quizás evaluando sus **faltas DGT** tras un examen de conducir.

Escrito por

Lucas Farías

Publicado el

22 sept 2026

Índice

Un giro mal calculado, un stop incompleto o una intervención del profesor pueden cambiar por completo el resultado del examen práctico. Las faltas de la DGT se clasifican según el riesgo y la gravedad del error, y conocer sus límites permite preparar mejor las clases, interpretar el informe y evitar que los nervios conviertan un fallo pequeño en un suspenso.

Lo esencial para entender las faltas del examen

  • Leve: error menor que no genera un riesgo relevante.
  • Deficiente: dificulta notablemente la circulación o afecta a la seguridad.
  • Eliminatoria: provoca peligro o incumple una norma grave o muy grave.
  • En circulación, el examen termina con una eliminatoria, dos deficientes, una deficiente y cinco leves o diez leves.
  • Una intervención directa del profesor sobre los mandos puede provocar la declaración de no apto.

Qué significa una falta de la DGT en el examen de conducir

En el examen práctico no se habla exactamente de multas, sino de faltas de evaluación. El examinador observa cómo conduces, registra los errores mediante códigos y decide si has demostrado un nivel suficiente de seguridad y autonomía.

La diferencia es importante. Una falta anotada durante la prueba no suele convertirse en una sanción económica, sino en un resultado de apto o no apto. La finalidad del baremo es comprobar si puedes conducir sin poner en peligro a otros usuarios, no castigarte como a un conductor que ya tiene permiso.

Yo recomiendo separar desde el principio dos ideas que muchos alumnos mezclan. Una cosa son las infracciones cometidas en la circulación diaria, que pueden acabar en multa o pérdida de puntos, y otra los errores que el examinador valora durante la prueba de aptitudes y comportamientos.

Cuántas faltas puedes cometer y seguir aprobando

El límite depende de si realizas una prueba en circuito cerrado o circulas por vías abiertas. Para el permiso B, la parte decisiva suele ser la conducción en tráfico real, donde el examinador valora la observación, la colocación, las prioridades y la capacidad de anticipación.

Tipo de prueba Resultado no apto Qué implica
Circuito cerrado 1 eliminatoria, 2 deficientes, 1 deficiente y 2 leves, o 4 leves Se evalúa sobre todo el dominio del vehículo y las maniobras
Circulación en vías abiertas 1 eliminatoria, 2 deficientes, 1 deficiente y 5 leves, o 10 leves Se valora la conducción segura en situaciones reales

Por ejemplo, una falta leve aislada no significa que hayas suspendido. Sin embargo, una sola eliminatoria sí basta para obtener un no apto, aunque el resto del examen haya sido correcto. Por eso no conviene pensar en el examen como una simple suma de errores: la gravedad pesa más que la cantidad.

En la prueba de circulación para los permisos B, B+E, A1 y A2, el tiempo mínimo de conducción es de 25 minutos, salvo que la prueba se interrumpa o se suspenda antes por una causa prevista. En los permisos profesionales, el tiempo mínimo puede llegar a 45 minutos.

Un coche rojo en una curva sin visibilidad. Pregunta de examen sobre normas de tráfico, posible causa de faltas DGT.

Cómo se diferencian las faltas leves, deficientes y eliminatorias

Faltas leves

Una falta leve es un incumplimiento o error de manejo que no alcanza una gravedad mayor. Puede ser, por ejemplo, calar el motor una vez sin crear peligro, realizar una comprobación mejorable o manejar un mando de forma poco precisa.

El contexto importa mucho. El mismo error puede cambiar de categoría si genera riesgo, obliga a otro vehículo a frenar o se repite de manera evidente. Calar el coche al iniciar la marcha no tiene la misma importancia que calarlo en una intersección mientras se aproxima otro vehículo.

Faltas deficientes

La falta deficiente refleja una conducción que obstaculiza o dificulta notablemente la circulación, afecta de forma clara a la distancia de seguridad o incumple una señal sin llegar al nivel de peligro propio de una eliminatoria.

Un ejemplo habitual es incorporarse con demasiada lentitud cuando existe una oportunidad segura, mantener una distancia insuficiente o colocarse mal en un carril hasta obligar a otros conductores a modificar su trayectoria. No siempre hay un peligro inmediato, pero sí una falta de dominio o de criterio suficientemente importante.

Lee también: Coche de autoescuela - Claves para tu examen práctico

Faltas eliminatorias

La eliminatoria aparece cuando la conducta supone un peligro para ti o para otros usuarios, o cuando incumples una señal de circulación de forma grave o muy grave. Pasar un stop sin detenerse, invadir un sentido contrario o no respetar una prioridad con riesgo claro son ejemplos típicos.

También puede producirse si el profesor debe intervenir sobre el volante, los pedales u otro mando para evitar un accidente. Desde mi punto de vista, esta es la señal más clara de que todavía no conviene presentarse: si otra persona tiene que salvar la situación, falta autonomía, aunque el resto de la clase haya ido bien.

Los errores que más hacen suspender en circulación

Los fallos que más preocupan a los alumnos no siempre son los más graves. Muchos se concentran en aparcar o cambiar de marcha y descuidan las decisiones que realmente determinan la seguridad, como mirar correctamente antes de desplazarse o interpretar una prioridad.

  • Stops y ceda el paso: detenerse tarde, no hacerlo completamente o avanzar sin observar bien.
  • Cambios de carril: señalizar sin comprobar el ángulo muerto o mirar demasiado tarde.
  • Glorietas: entrar sin una separación suficiente, ocupar un carril incorrecto o salir sin observar.
  • Velocidad: circular por encima del límite o tan despacio que se obstaculiza la circulación.
  • Peatones y pasos señalizados: no anticipar una posible invasión de la calzada.
  • Observación: mover el coche sin mirar espejos, entorno y trayectoria prevista.
  • Maniobras: tocar el bordillo, perder referencias o corregir sin controlar el espacio.

La solución no consiste en conducir rígidamente ni en mirar los espejos de manera automática. Yo prefiero que el alumno explique durante las prácticas qué riesgo está detectando y por qué decide esperar, avanzar o cambiar de posición. Esa forma de trabajar mejora la anticipación, que es la capacidad de prever lo que puede ocurrir antes de actuar.

Cómo preparar las faltas con la autoescuela

Una buena preparación no debería limitarse a repetir recorridos conocidos. El profesor debe plantear situaciones variadas, como calles estrechas, tráfico intenso, zonas de 30 km/h, vehículos estacionados, pasos de peatones y cambios de dirección con poca visibilidad.

Después de cada práctica conviene clasificar los errores en tres grupos: los que afectan al manejo, los relacionados con las normas y los que revelan falta de observación. Repetir una maniobra sin identificar la causa del fallo suele dar una falsa sensación de progreso.

También ayuda hacer simulacros completos sin recibir indicaciones continuas. Durante una clase normal, el profesor puede anticipar un peligro o recordar una señal. En el examen, en cambio, debes interpretar la situación por tu cuenta. La última fase de la formación tiene que medir precisamente esa autonomía.

Los nervios merecen un tratamiento práctico. No se eliminan por completo, pero disminuyen cuando el alumno conoce el procedimiento, domina los recorridos habituales y aprende a recuperar la concentración después de una falta leve. Cometer un error pequeño no debe provocar una cadena de decisiones precipitadas.

Qué hacer si el resultado es no apto

Lo primero es leer el informe y distinguir los códigos anotados. No basta con quedarse con la impresión de que “todo salió mal”. A veces el suspenso se debe a una única eliminatoria, mientras que otras veces revela un patrón de varias faltas leves o una deficiente repetida.

Después conviene pedir al profesor una explicación concreta de cada incidencia. La pregunta útil no es solo qué falta aparece, sino qué conducta habría evitado esa valoración. Por ejemplo, ante una mala entrada en una glorieta, habrá que revisar la velocidad, la observación, la prioridad y la elección del carril.

Si consideras que existe un error material o una circunstancia que no coincide con lo ocurrido, puedes solicitar información sobre los procedimientos de revisión o reclamación disponibles ante la Jefatura de Tráfico. Aun así, mi consejo habitual es analizar primero la situación con serenidad y reunir datos concretos, porque una reclamación genérica tiene pocas posibilidades de aclarar el caso.

Suspender no significa que debas reiniciar toda la formación. La decisión más sensata suele ser programar varias clases centradas únicamente en las faltas anotadas y volver al examen cuando puedas repetir una conducción segura en condiciones cambiantes, no solo en un recorrido favorable.

La mejor forma de llegar al examen sin depender de la suerte

Las faltas de la DGT no se evitan memorizando una lista interminable de códigos. Se reducen cuando entiendes qué riesgo intenta detectar cada criterio y conviertes la observación, la velocidad adecuada y la anticipación en hábitos constantes.

Antes de presentarte, deberías poder conducir durante una práctica completa sin indicaciones básicas, resolver una situación imprevista sin bloquearte y corregir un error sin encadenar otros. El objetivo no es hacer un examen perfecto, sino demostrar que puedes tomar decisiones seguras y autónomas durante toda la prueba.

Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y educativo. El material se ha elaborado con el apoyo de modernas herramientas analíticas y lingüísticas (IA). Antes de tomar una decisión, consulta a un experto.

Preguntas frecuentes

En la prueba de circulación no eres apto con una falta eliminatoria, dos deficientes, una deficiente y cinco leves, o diez faltas leves. Una falta leve aislada no implica suspender, pero una eliminatoria sí basta para obtener un resultado no apto.

La falta leve es un error menor sin riesgo relevante, como calar el motor una vez sin crear peligro. La deficiente dificulta notablemente la circulación o afecta a la seguridad, mientras que la eliminatoria provoca peligro, incumple gravemente una norma o requiere que el profesor intervenga sobre los mandos.

Los fallos más relevantes afectan a stops y ceda el paso, cambios de carril, glorietas, velocidad, pasos de peatones, observación y maniobras. La gravedad depende del contexto: por ejemplo, calar el coche en una intersección con otro vehículo aproximándose puede ser más serio que calarlo al iniciar la marcha.

Debes revisar los códigos del informe y pedir al profesor que explique qué conducta habría evitado cada valoración. Después, lo más útil suele ser realizar varias clases centradas en esas faltas y volver al examen cuando puedas conducir con seguridad y autonomía en situaciones cambiantes.

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Etiquetas:

faltas maniobras anticipación glorietas examen práctico

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Lucas Farías

Lucas Farías

Hola, soy Lucas Farías y tengo 13 años de experiencia en el ámbito de la formación vial y la logística profesional. Desde que empecé mi carrera, me he sentido atraído por la necesidad de que las personas comprendan la importancia de una buena educación en estos temas. Me motiva ayudar a mis lectores a desentrañar conceptos complejos y a mantenerse actualizados sobre las tendencias y normativas que afectan a la conducción y la logística. A lo largo de los años, he trabajado en diversas áreas relacionadas con la formación vial, y me gusta compartir información clara y accesible sobre la seguridad en las carreteras y la gestión eficiente de recursos. Me esfuerzo por verificar las fuentes y comparar información para ofrecer un contenido útil y preciso. Mi objetivo es que cada persona que lea mis artículos se sienta más informada y segura en su camino hacia la obtención de conocimientos prácticos y relevantes en el campo de la formación vial y la logística.

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